Señoras, señores y demás contribuyentes resignados: el hombre del tupé naranja ha vuelto a desenfundar la chequera arancelaria. Donald Trump, en su cruzada por hacer que el desayuno canadiense sea tan deprimente como un lunes en Ontario, ha impuesto un arancel del 50% a la mayoría de productos canadienses. La excusa oficial, según ha filtrado la Casa Blanca, es que Canadá discrimina injustamente a los coches, el alcohol y los productos lácteos estadounidenses. Vamos, que el queso cheddar canadiense le ha mirado mal al American Cheese.
El arte de la guerra comercial (o cómo cabrear al vecino)
La medida, anunciada este lunes, amenaza con desatar una nueva ola de caos económico. Porque, seamos sinceros, ¿qué mejor manera de celebrar la vuelta al poder que encareciendo el sirope de arce y el poutine? La administración Trump, en un alarde de coherencia, ha decidido que la mejor forma de arreglar las diferencias comerciales es convertirlas en una guerra arancelaria que solo puede terminar con los precios de los coches subiendo y los brunch volviéndose un lujo para millonarios.
«Canadá ha sido uno de los peores infractores en materia de comercio injusto. Ya basta», declaró un portavoz de la Casa Blanca, mientras probablemente se servía un whisky canadiense a escondidas.
Mientras tanto, los economistas se frotan las manos: unos, para vaticinar el apocalipsis inflacionario; otros, para calcular cuánto tardará el consumidor medio en tener que vender un riñón para pagar un litro de leche. La relación entre ambos países, que antes era casi fraternal (si obviamos las pullas sobre el hockey), ahora parece la de dos exnovios peleándose por la custodia del perro.
En resumen: Trump ha declarado que el queso es un campo de batalla. Y como siempre, el que pierde es el que solo quería desayunar tranquilo. Bienvenidos al nuevo orden mundial, donde hasta el café con leche se ha convertido en un acto de resistencia geopolítica.
Fuentes
Tags: #trump, #canadá, #aranceles, #comerciointernacional, #caoseconómico
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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