Señoras, señores, bienvenidos al nuevo capítulo de ‘Cómo empeorar lo que ya era un desastre’, una serie que protagoniza Donald Trump y que no para de renovarse por temporadas.
El presidente estadounidense ha amenazado con bombardear un puente o una central eléctrica iraní cada vez que Teherán ataque un barco en el Estrecho de Ormuz. Sí, han leído bien: la respuesta a la piratería marítima es la demolición de infraestructuras civiles. Porque, como todos sabemos, la mejor manera de desescalar un conflicto es prometer que vas a dejar a oscuras a una ciudad entera.
Según informa South China Morning Post, la amenaza llega justo cuando Trump se disponía a asistir al regreso de cuatro militares estadounidenses muertos en ataques iraníes. Un momento de recogimiento y duelo que, por supuesto, el mandatario ha aprovechado para subir la apuesta. Porque el luto y la beligerancia siempre han ido de la mano, como el café y la leche, pero con napalm.
La lógica del ‘te la devuelvo doblada’
La nueva doctrina es tan simple como aterradora: por cada misil iraní contra un mercante, EE.UU. borrará del mapa un puente o una planta eléctrica. El Mando Central estadounidense ya ha contabilizado más de 30 ataques a buques comerciales en los últimos tres meses. Si hacemos cálculos, Irán podría quedarse sin infraestructura básica en un suspiro. Pero oye, siempre nos quedará el consuelo de que la paz se negocia a base de escombros.
“From this point forward, any time the Islamic Republic of Iran shoots at a ship in the Strait of Hormuz, whether it be by Missile, Rocket, Drone, or any other device or weapon, the United States will bomb and destroy ONE BRIDGE OR POWER PLANT, including those located next to Tehran.”
La cita, recogida por Axios, es de una claridad meridiana. Trump no solo amenaza con represalias desproporcionadas, sino que las detalla con la precisión de un contratista de obras. Porque en el fondo, todo es cuestión de presupuesto: ¿cuánto cuesta reconstruir un puente? Pregunten en Ucrania, que ya llevan un tiempo haciendo números.
Lo más grotesco del asunto es que todo esto ocurre mientras Trump baraja un alto el fuego. Sí, han oído bien: paz y bombardeos selectivos de infraestructuras no son incompatibles, al parecer. La condición para el cese de hostilidades es que Irán deje de atacar barcos y reabra el Estrecho de Ormuz. Y si no, pues nada, a volar puentes. Porque la diplomacia, como la vida misma, es cuestión de incentivos.
Al final, uno se pregunta si el verdadero objetivo de todo esto no es otro que demostrar que, efectivamente, siempre se puede ir a peor. Y mientras tanto, en algún lugar del mundo, un puente espera su turno para convertirse en noticia.
Fuentes
Tags: #trump, #iran, #straitofhormuz, #geopolítica, #amenazas
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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