Miles de iraníes se reunieron en Teherán para la primera Ashura desde que el Líder Supremo, Ali Khamenei, fuera eliminado en un bombardeo estadounidense. La escena, descrita por Al Jazeera, es un monumento a la capacidad del régimen para convertir la tragedia en espectáculo.
Las calles, engalanadas con banderas negras y retratos del difunto ayatolá, parecían un decorado de película de bajo presupuesto. Los asistentes, entre lágrimas de manual y consignas ensayadas, coreaban eslóganes contra el Gran Satán mientras el gobierno de los mulás intenta ocultar que la guerra con Estados Unidos ha dejado el país en ruinas. La ironía es tan espesa que se podría cortar con un cuchillo de plástico fabricado en China.
El negocio del luto
No es casualidad que la conmemoración coincida con la necesidad del régimen de desviar la atención de la crisis económica. Mientras los fieles se golpean el pecho, los precios del pan y la gasolina se disparan. El líder supremo interino, el presidente Ebrahim Raisi, ha declarado que el sacrificio de Khamenei fue necesario para la supervivencia de la revolución. Una forma elegante de decir que la muerte del viejo líder ha sido un excelente argumento de venta para la narrativa oficial.
«El mártir Khamenei nos ha mostrado el camino de la resistencia. Su sangre fertilizará el árbol de la revolución», declaró un clérigo desde un púlpito improvisado, mientras los asistentes se preguntaban en voz baja cómo pagarán el próximo recibo de la luz.
La procesión, que debía ser un acto de duelo colectivo, se ha convertido en un mitin político para justificar los recortes de derechos y libertades. El régimen, experto en la manipulación del dolor, ha logrado que la gente llore por un líder que los llevó a una guerra que no podían ganar. La tostada siempre cae del lado de la mantequilla, y en Irán, la mantequilla es la propaganda.
Mientras tanto, en las afueras de Teherán, los escombros de los bombardeos aún humean. Pero eso no es noticia. Lo importante es que el pueblo demuestre su lealtad al difunto, aunque sea a costa de su propia miseria. Al fin y al cabo, la hipocresía es el pegamento que mantiene unido al régimen.
Y colorín colorado, este cuento de hadas iraní se ha acabado. Pero no se preocupen, que mañana habrá otra procesión, otro discurso y otra dosis de cinismo para todos.
Fuentes
Tags: #irán, #ashura, #khamenei, #guerra, #propaganda
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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