El representante de Comercio de EE.UU., Jamieson Greer, ha anunciado una nueva ronda de aranceles para 60 países que, según el gobierno de Trump, practican el ‘trabajo forzoso’. Porque, claro, nada como imponer sanciones económicas para defender los derechos humanos. Es como apagar un incendio con gasolina, pero con corbata.
La hipocresía como política exterior
La medida, que afectará a naciones como China, Vietnam y varios del sudeste asiático, llega justo cuando Trump amenaza con aranceles del 50% a Canadá por el queso y el alcohol. Porque el queso canadiense es una amenaza existencial, pero los aranceles a 60 países son solo ‘negocios’. Como dice el refrán:
‘La coherencia es el refugio de los débiles’. Y aquí, la coherencia brilla por su ausencia.
El circo arancelario
Mientras tanto, los mercados globales tiemblan, los inversores se preparan para el caos y los economistas se frotan las manos. Porque, seamos sinceros, cuando el mundo se derrumba, siempre hay alguien ganando dinero. Y si no, siempre puedes culpar a los aranceles. O al cambio climático. O a los extraterrestres.
En resumen: Trump sigue su cruzada contra el comercio global, mientras el mundo se pregunta si esto es una estrategia o un episodio de ‘El show de Truman’ con corbatas rojas. Spoiler: probablemente ambas.
Fuentes
Tags: #aranceles, #trump, #comerciointernacional, #hipocresía
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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