El peaje de la hipocresía
En un giro digno de un capítulo de ‘Los Simpson’ escrito por un becario nihilista, Donald Trump ha anunciado que Irán no cobrará peajes en el Estrecho de Ormuz, pero ha añadido, con esa sonrisa de tiburón de feria, que quizás lo haga Estados Unidos. Porque, claro, si alguien va a saquear el comercio mundial, que sean los nuestros.
El memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, ese papel mojado que ambos firmaron mientras bombardeaban Líbano, establece un período de gracia de 60 días. Después, todo vuelve a ser posible. Incluso que la armada estadounidense monte un peaje en medio del golfo Pérsico, cobrando en bitcoins o en sonrisas de Elon Musk.
Mientras tanto, Israel sigue probando los límites del acuerdo con ataques en Líbano, como quien prueba el agua con el dedo gordo del pie antes de tirarse a una piscina de napalm. Y la comunidad internacional, esa señora mayor que siempre llega tarde, se pregunta por qué el mundo es un caos. Spoiler: porque los mismos que prometen paz son los que venden las armas.
En resumen: el Estrecho de Ormuz se convierte en un peaje de pelea de gallos geopolítica. Irán cierra, Trump abre, pero con condiciones. Y mientras, los muertos en Líbano se acumulan como ofertas del Black Friday. Bienvenidos al nuevo orden mundial: donde la única regla es que no hay reglas, salvo las que beneficien al que tiene el fusil más grande.
Tags: #trump, #estrechodeormuz, #irán, #geopolítica, #cinismo
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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