Contexto de la noticia: Esta publicación amplía nuestro análisis previo sobre Trump eyes US-Iran ‘peace deal’ signing.
El arte del trato (rebajado)
Señoras, señores, el show de Trump ha vuelto a la carretera. Tras meses de bombardeos, cierre del estrecho de Ormuz y un par de cadáveres de artistas rusos por aquí y por allá, el presidente estadounidense ha firmado un memorando de entendimiento con Irán que, según él, es la polla en vinagre. Pero si rascas un poco la pintura naranja, lo que encuentras es un acuerdo que básicamente dice: “Vale, volvamos a como estábamos antes de que yo empezara a jugar al Risk, pero prometo no invadirte si tú prometes no hacerte la bomba”.
Lo mejor de todo es que Trump, en su rueda de prensa, ha tenido el valor de decir que es “injusto” que Irán no tenga misiles balísticos si otros países de la región sí los tienen. O sea, el mismo tipo que hace dos años pedía la “rendición total” de Teherán ahora se ha convertido en el abogado defensor de su programa armamentístico. Qué bonito es ver cómo el poder ablanda las convicciones, o cómo las convicciones se ablandan cuando el poder huele a petróleo barato.
El estrecho de Ormuz: la vuelta al cole
El acuerdo pretende reabrir el estrecho de Ormuz, esa autopista de crudo que Trump cerró a base de bombas y que ahora quiere reabrir con un papel mojado. Las navieras, como Maersk, no se fían ni un pelo. Dicen que necesitan garantías de seguridad y que el acuerdo huela a algo más que a tinta de impresora. Y tienen razón: porque si algo ha demostrado este conflicto es que Trump es capaz de firmar un pacto por la mañana y bombardear por la tarde si le parece que el otro no le ha mirado bien.
Mientras tanto, Israel ya ha recibido una copia del acuerdo y, como era de esperar, ya está buscando la manera de dinamitarlo. Porque si hay algo que une a Netanyahu y a los halcones de Washington es su alergia a cualquier cosa que huela a paz en Oriente Medio. Y no nos olvidemos de los colonos israelíes, que mientras tanto han quemado una mezquita en Cisjordania, porque la paz es cosa de débiles.
El precio de la paz (o de la guerra mal vendida)
Los críticos del acuerdo señalan que Trump ha pasado de exigir la rendición total a contentarse con un simple “no hagas tonterías”. Y eso, después de una guerra que ha costado miles de millones de dólares y un número no confirmado de vidas, es como ir a un restaurante de lujo, pedir el menú degustación, y acabar pagando la cuenta por un vaso de agua. Pero claro, Trump es un genio de los negocios, y si algo sabe hacer es vender humo como si fuera oro.
En el fondo, este acuerdo es la prueba definitiva de que la guerra con Irán fue un error monumental, un capricho de un presidente que quería parecer duro y que ahora necesita desesperadamente un éxito diplomático para su campaña de reelección. Pero no se preocupen, que si el acuerdo fracasa, siempre nos quedará la opción de bombardear de nuevo. Porque la paz, como el amor, es solo una pausa entre dos hostilidades.
- Fuentes consultadas:
- Axios Global: Trump settles for Iran deal that falls short of his promises
- Foreign Policy: Trump Defends His Iran Deal
- Al Jazeera: Trump says it’s ‘unfair’ for Iran to lack ballistic missiles
- South China Morning Post: Why the US-Iran deal may fail to revive shipping through the Strait of Hormuz
Tags: #trump, #irán, #acuerdodepaz, #estrechodeormuz, #geopolítica, #hipocresía
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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