En un alarde de coherencia digno de un episodio de ‘Los Simpson’ escrito por un becario deprimido, Donald Trump ha criticado a los aliados de la OTAN por no sumarse a su particular cruzada contra Irán. Porque, claro, nada une más a una alianza defensiva que pedirle que te secunden en una guerra ofensiva que tú mismo has escalado. Es como pedirle al vecino que te ayude a quemar tu propia casa porque el perro te ha mirado mal.
Mientras tanto, en el puerto iraní de Chabahar, un centro de navegación marítima ha sufrido daños en un ataque estadounidense. La agencia TASS informa que, milagrosamente, las operaciones portuarias no se han visto afectadas. Porque, seamos sinceros, en esta región, lo último que necesita el comercio global es otro cuello de botella. Ya bastante tiene con el estrecho de Ormuz y sus peajes informales con misiles.
“Es como pedirle al vecino que te ayude a quemar tu propia casa porque el perro te ha mirado mal.”
La queja de Trump no es nueva: siempre ha visto la OTAN como una especie de club de póquer donde él pone las fichas y los demás miran. Pero esta vez, ni siquiera los halcones más ruidosos de Bruselas han querido morder el anzuelo. Quizás porque, después de veinte años de guerras interminables, han aprendido que ‘misión cumplida’ es solo el título de una foto mal enfocada.
Así que aquí estamos: el sheriff del mundo occidental, pistola en mano, quejándose de que sus ayudantes no quieren disparar. Y en Chabahar, un centro de navegación dañado que, como la cordura en esta región, sigue funcionando a pesar de todo. Siempre se puede ir a peor. Pregunten en el estrecho de Ormuz.
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Tags: #trump, #otan, #irán, #chabahar, #geopolítica, #cinismo
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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