Mientras el mundo se desangra en Gaza, el Estrecho de Ormuz se convierte en un polvorín y Venezuela entierra a sus muertos bajo escombros, Paraguay ha decidido que lo importante es otra cosa: ganarle a Alemania en el Mundial. El gobierno ha declarado fiesta nacional. Porque, claro, cuando la realidad apesta, siempre puedes refugiarte en un balón.
El seleccionador paraguayo, con la solemnidad de quien sabe que esto es lo único bueno que pasará en meses, calificó la victoria de ‘extraordinaria’. Y lo es, si consideramos que en un mundo donde los muertos se cuentan por miles y los políticos mienten con la misma facilidad con la que respiran, un partido de fútbol puede hacer que una nación entera olvide su propia irrelevancia geopolítica.
“Es un momento histórico para nuestro país”, declaró el entrenador, mientras en algún lugar de Oriente Próximo un misil impactaba contra un hospital.
La noticia, cubierta por Al Jazeera con el mismo entusiasmo con el que informan de genocidios, nos recuerda que el deporte es el último refugio del optimismo barato. Alemania, cuatro veces campeona, ha caído ante un país que probablemente no sabe dónde está en el mapa. Pero eso da igual: mañana todos volverán al trabajo, los políticos seguirán robando y los niños seguirán muriendo. Al menos, hoy, Paraguay tiene una excusa para beber hasta olvidar.
En resumen: el fútbol no salva vidas, pero al menos entretiene mientras el barco se hunde. Y siempre se puede ir a peor: imagínate si hubieran perdido.
Fuentes
Tags: #paraguay, #mundial2026, #alemania, #fútbol, #placeboexistencial
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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