Mientras el mundo se distrae con los fuegos artificiales en el Estrecho de Ormuz —donde la AIE, en un alarde de obviedad, ha descubierto que el petróleo es importante—, la Unión Europea ha soltado un papelito de esos que huelen a naftalina diplomática: acusa a China y Rusia de querer ‘reordenar el orden global’. Como si ellos no llevaran décadas haciendo lo mismo, pero con más corbata y menos coherencia.
El documento, aprobado por los 27 ministros de Exteriores sin previo aviso (porque la transparencia es para los débiles), califica a Pekín de ‘facilitador clave’ de la guerra de Ucrania. Vamos, que han descubierto que el agua moja. Mientras tanto, Fatih Birol, el gurú de la energía, suelta la perla: ‘La seguridad petrolera sigue siendo un problema crítico’. Gracias, capitán obviedad. El mundo debería estar ‘preocupado’, dice. Ya lo estamos, pero no por lo que él cree.
‘La UE acusa a China de buscar un retorno a la lógica de las esferas de influencia’, reza el texto. Como si Bruselas no tuviera su propio patio trasero bien cercado.
Lo mejor de todo es el timing: mientras la UE redacta su panfleto anti-China, el Estrecho de Ormuz parece el patio de un colegio en hora punta, con misiles y amenazas de bloqueo. Pero claro, es más fácil señalar a Pekín que mirar el desastre que tenemos en casa. Al final, el cinismo siempre gana: la tostada cae por el lado de la mantequilla, y la mantequilla está en llamas.
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Tags: #geopolítica, #unióneuropea, #china, #estrechodeormuz, #aie
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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