Pues sí, señores. El Jurado Nacional de Elecciones de Perú ha decidido que la democracia es un concepto elástico y ha declarado oficialmente a Keiko Fujimori como presidenta electa. Porque, claro, después de un mes de recuento de votos, de acusaciones de fraude y de nerviosismo general, lo lógico es que gane la hija del dictador que ya saqueó el país. Que la tostada caiga por el lado de la mantequilla es un clásico, pero que la mantequilla sea corrupción y nepotismo ya es un arte.
Según Deutsche Welle, la ceremonia fue un acto de solemnidad institucional. Vamos, lo de siempre: políticos trajeados sonriendo mientras el país se hunde un poco más. Y la BBC añade que fue una carrera reñida. Reñida, sí, como una pelea de gallos donde uno de los gallos tiene un hacha escondida bajo el ala.
“La democracia peruana ha hablado: ha elegido a la candidata que promete continuidad, estabilidad y, de paso, un indulto para su padre si hace falta. Porque la justicia es un concepto, y la familia es lo primero.”
Así que, mientras el resto del mundo se distrae con guerras, terremotos y mundiales de fútbol, Perú se prepara para un nuevo capítulo de su culebrón político. Keiko, la hija del Fujimori que ya está en la cárcel, vuelve a la casa de gobierno. Porque, al final, el poder es como un mal chiste: siempre vuelve a contarse, y cada vez es menos gracioso.
Y mientras tanto, en algún lugar, un ciudadano peruano se toma un mate y piensa: “Bueno, al menos no ha estallado una guerra nuclear”. Pero no cantemos victoria, que aún es lunes.
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Tags: #keikofujimori, #perú, #elecciones, #corrupción, #dictadura
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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