Señoras, señores, bienvenidos al nuevo episodio de ‘Trump contra el mundo’, donde el guion lo escribe un becario con síndrome de Tourette y la trama cambia cada vez que el protagonista se mira al espejo. Hace tres semanas, el presidente estadounidense proclamaba a los cuatro vientos que había logrado la ‘rendición incondicional’ de Irán. Un acuerdo de paz histórico, decían. Un triunfo de la diplomacia, coreaban los mismos que ahora se frotan las manos ante los misiles.
Pero como en las mejores telenovelas, el ‘final feliz’ duró lo que un tuit de Elon Musk. Ahora, Trump declara que el alto el fuego está ‘over’, que las conversaciones son una ‘pérdida de tiempo’ y que el objetivo es una batalla abierta en el estrecho de Ormuz. Porque, claro, ¿qué mejor manera de asegurar la paz que bombardear el principal punto de tránsito del petróleo mundial?
Del ‘sí, quiero’ al ‘me piro, vampiro’
Según Axios, la Casa Blanca se prepara para un intercambio de fuego que podría durar ‘días, semanas o incluso meses’. Depende, dicen, de si Irán sigue atacando barcos comerciales. O sea, que la paz depende de que el otro no se defienda. Vamos, el clásico ‘tú te callas y yo te pego, pero con estilo’.
‘Un alto el fuego es solo una pausa para que los misiles se enfríen’, ironiza un analista del CSIS. ‘Trump ha descubierto que declarar la victoria y luego reiniciar la guerra es más rentable que mantener la paz. Al fin y al cabo, las acciones de las petroleras suben y los titulares venden’.
Mientras tanto, en el estrecho de Ormuz, los petroleros navegan con escolta militar y los seguros de carga se han disparado un 300%. Pero no se preocupen, que el FMI ya ha recortado las previsiones de crecimiento global al 3%. Siempre se puede ir a peor. Y si no, que se lo pregunten a los iraníes, que han visto cómo su líder supremo, el ayatolá Jamenei, ha tenido que ser trasladado a Irak en un ataúd mientras las bombas caían sobre su país.
En resumen: el teatro de la geopolítica sigue su curso. Trump se ha convertido en el director de orquesta de una sinfonía de destrucción que él mismo compuso, pero que ahora no sabe cómo parar. La moraleja es sencilla: nunca confíes en un alto el fuego que empieza con ‘unconditional surrender’ y termina con ‘we’ll hit them hard again tonight’. Porque, como siempre, la tostada cae del lado de la mantequilla. Y esta vez, la mantequilla es petróleo.
Fuentes
Tags: #trump, #irán, #estrechodeormuz, #guerra, #altoelfuego, #geopolítica, #cinismo
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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