Mientras el mundo esperaba un alto el fuego que nunca llega, dos superpetroleros decidieron hacer oídos sordos a las advertencias del centro de seguridad del Estrecho de Ormuz. Error. Los Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) no están para bromas, y atacaron. Según TASS, los buques ignoraron las advertencias y ‘pusieron en peligro la navegación en la zona’. Vamos, lo mismo que hace cualquiera cuando se salta un semáforo en hora punta, pero con misiles de por medio.
La geopolítica del ‘yo te bloqueo, tú me bloqueas’
Mientras tanto, al otro lado del charco, un ex analista de la OTAN le explica a Al Jazeera que mantener el estrecho abierto es ‘un problema de fuerza masiva’. Traducción: hacen falta muchos barcos, muchos misiles y mucha paciencia para que Trump pueda cobrar su peaje del 20%. Porque sí, el magnate quiere ser el ‘guardián’ del estrecho, como el portero de una discoteca de lujo, pero con portaaviones.
‘La situación es tan absurda que hasta los petroleros se creen con derecho a desafiar a un Estado teocrático con misiles. Y luego se sorprenden de que les lluevan misiles’, ironiza un analista de la Casa Blanca que pidió el anonimato para no ser despedido.
En resumen: el Estrecho de Ormuz se ha convertido en un campo de batalla donde los petroleros son las víctimas propiciatorias de una guerra de egos. Y mientras los muertos se cuentan por decenas, los estrategas discuten si cobrar peaje o no. Siempre se puede ir a peor: quizá mañana los superpetroleros empiecen a llevar pancartas de ‘Prohibido disparar’.
Fuentes
Tags: #estrechodeormuz, #irgc, #geopolítica, #trump, #petroleros
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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