En un mundo donde la geopolítica es un circo de cloacas y bombas, el fútbol nos recuerda que hasta el orden germánico puede desmoronarse en una tanda de penaltis. Alemania, esa máquina de eficiencia que sobrevive a crisis económicas y guerras, ha sido eliminada del Mundial por Paraguay. Sí, Paraguay. El país del mate y la melancolía ha logrado lo que ni Rusia ni el cambio climático: quebrar la voluntad teutona.
El partido: una crónica del desastre
El encuentro fue un monumento a la mediocridad. Alemania dominó la posesión, pero Paraguay, con la astucia del que sabe que la vida es una mierda pero se ríe igual, aguantó hasta los penales. Y allí, donde la lógica se desvanece, la Albirroja se llevó el gato al agua. Como dice el refrán: ‘El fútbol son 22 tipos corriendo detrás de una pelota y al final siempre gana el nihilismo’.
“La Albirroja deberá luchar por pasar a cuartos ante el ganador entre Francia, gran candidata al título, y Suecia”, informó Deutsche Welle, como si eso importara en un universo indiferente.
Mientras tanto, en las cloacas del Estado, los políticos españoles se pelean por imputaciones y los muertos en Ucrania se acumulan. Pero aquí estamos, llorando por una selección que perdió contra un país que ni siquiera tiene costa. El fútbol es el opio del pueblo, sí, pero también su espejo: siempre puedes ir a peor.
Alemania vuelve a casa, a su Bundesliga y su pensamiento profundo. Paraguay, en cambio, avanza hacia su cita con el destino, que probablemente será una paliza de Francia. Pero oye, al menos ellos tuvieron su momento de gloria. Nosotros, los que miramos, solo tenemos la certeza de que la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla.
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Tags: #mundial, #alemania, #paraguay, #fútbol, #nihilismo
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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