El Gobierno descubre ahora que la migración tiene límites (y derechos)
Mientras los titulares se llenan de joyas saudíes y libretas incautadas, el Ejecutivo de Sánchez ha tenido un momento de lucidez ética. O eso quiere hacer creer. España ha formalizado ante la UE su rechazo al Reglamento de Retornos, ese conjunto de normas que pretende acelerar las expulsiones de inmigrantes irregulares, incluyendo la creación de centros de detención en terceros países.
La carta, remitida a Bruselas, cuestiona la legalidad, proporcionalidad y los riesgos para los derechos humanos de la nueva directiva. Una postura valiente, sin duda, sobre todo si recordamos que el propio Gobierno español participó en las negociaciones que dieron forma a este reglamento. Pero claro, una cosa es negociar en los despachos de Bruselas y otra muy distinta tener que aplicarlo en casa, sobre todo cuando la ultraderecha presiona y la izquierda del PSOE amenaza con torcerle el brazo a Ayuso.
Centros de retorno: la nueva frontera de la hipocresía europea
La UE lleva meses endureciendo su política migratoria, con medidas que incluyen desde la externalización de fronteras hasta la creación de centros de retorno en países como Albania o Ruanda. Una deriva que ha provocado el rechazo de ONGs y partidos progresistas, que ven en estas políticas una amenaza a los valores fundacionales de la Unión. Y ahora, España se suma a las críticas, justo cuando la crisis migratoria en Canarias y las tensiones con Marruecos vuelven a estar en primer plano.
Pero no nos confundamos: este movimiento tiene más de cálculo electoral que de convicción. Con el PSOE en caída libre en las encuestas —pierde ocho diputados en un mes— y los ‘zeta’ (jóvenes) abandonando el barco, Sánchez necesita oxígeno. Y qué mejor que una bronca con Bruselas para movilizar a la izquierda y desviar la atención de los casos de corrupción que asfixian a su gobierno.
¿Y los valores europeos?
El vídeo promocional de El País titulado «Centros de retorno: ¿están en riesgo los valores europeos?» se ha viralizado, mostrando imágenes de familias separadas y niños enjaulados. Una estampa que recuerda a otras crisis humanitarias que Europa ha preferido mirar hacia otro lado. Como aquella vez que un soldado israelí asesinó a un bebé de siete meses en un control en Cisjordania, y la comunidad internacional se limitó a un comunicado de condena. La coherencia no es el fuerte de quienes deciden quién merece protección y quién no.
En resumen: España se opone al reglamento de retornos. Pero mientras tanto, los centros de internamiento de extranjeros (CIE) siguen funcionando en su territorio, y las devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla son moneda corriente. Que no nos vendan motos: la hipocresía también tiene pasaporte europeo.
Fuentes consultadas
- El Confidencial: España formaliza ante la UE su rechazo al reglamento de retornos
- El País: Centros de retorno: ¿están en riesgo los valores europeos?
Tags: #hipocresíaeuropea, #migración, #sánchez, #derechoshumanos
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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