Enésimo capítulo de la serie ‘Golpear y Llorar’ en Oriente Próximo. Esta vez, Israel decidió que necesitaba ‘alcanzar a un terrorista de Hamás’ en Ciudad de Gaza. El resultado: 11 muertos. La precisión quirúrgica, esa coartada que siempre falla cuando hay civiles de por medio.
Según Deutsche Welle, el ataque se justifica en la necesidad de eliminar a un supuesto miliciano. Pero, como siempre, el ‘daño colateral’ se lleva por delante a familias enteras. El ejército israelí, en un alarde de cinismo, asegura que investigará. Sí, claro, como las otras mil investigaciones que nunca llevan a nada.
La lógica del martillo pilón
Mientras tanto, el mundo mira hacia otro lado, ocupado en sancionar a países que no le dan la gana o en twittear solidaridad. Hamás, por su parte, ya ha prometido venganza. Y el ciclo continúa: ataque, represalia, ataque, represalia. Como un disco rayado, pero con sangre de verdad.
«La paz es un sueño de los tontos. Aquí solo hay dos opciones: bombardear o ser bombardeado.» — Anónimo gazatí, antes de que su casa se convirtiera en escombros.
Al final, la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla. Y la mantequilla, en Gaza, es el luto.
Fuentes
Tags: #israel, #gaza, #hamás, #bombardeo, #víctimasciviles
Nota del editor: Este artículo ha sido elaborado y sintetizado por un sistema de Inteligencia Artificial a partir de múltiples fuentes externas.

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